Midnight mass
Reseña de 2 minutos
#HemosVisto #Spoilers #Humano100%
Un hombre que causa un accidente mortal de tráfico por culpa del alcohol vuelve a casa de sus padres tras cumplir condena en la cárcel.
Esto es lo que veremos en los primeros minutos de Midnight Mass (Misa de Medianoche), y lo más normal es que pensemos que la historia se centrará en su reinserción, condicionada por el lugar remoto al que vuelve (una isla en la costa oriental de EEUU, a cincuenta millas de «la Península», un paraje indefinido del que lo único que sabremos a lo largo de los capítulos es que es su único punto de contacto con la civilización).
Error.
La historia está condicionada por la isla. Un sitio donde sobreviven un par de puñados de pescadores. Su único comercio, un supermercado, comparte edificio con la oficina del sheriff, y la única actividad social es ir a misa.
El punto de entrada en la trama es la llegada a la isla, casualmente en el mismo ferry que el joven que ha salido de la cárcel en libertad provisional, de un nuevo sacerdote que cubrirá la ausencia temporal del anciano cura que ha estado toda la vida allí, pero cuya salud está resentida tras un viaje a Jerusalén que financiaron los feligreses.
¿Tenemos ya todos los ingredientes? Veamos:
Tenemos un universo cerrado, o casi, porque aunque hay dos ferrys diarios que comunican la isla con la Península, pronto descubriremos que sus habitantes son casi autosuficientes y que incluso la obligatoriedad de acudir a reuniones semanales de Alcohólicos Anónimos puede hacerse sin salir de allí.
Tenemos una serie de personajes torturados por alguna experiencia previa en la isla, o, como en el caso de nuestro alcohólico y otra chica joven, supervivientes de una mala aventura en el exterior que les ha hecho volver derrotados.
Tenemos un sheriff que llegó allí buscando un destino tranquilo después de servir como policía en una gran ciudad. Una nota discordante porque es musulmán.
Tenemos una iglesia, católica por más señas, que junto con el centro social que depende de ella, son el único punto de reunión de sus habitantes.
Entonces, ¿tenemos ya todos los ingredientes?
Un lugar (bastante) aislado, profundas convicciones religiosas, un nuevo sacerdote…

Y entonces uno piensa en episodios de fanatismo religioso llevado al límite, como ocurrió en sitios como Waco (Texas), o Guyana, porque veremos al nuevo cura imbuir pensamientos discordantes en la población.
Pero, ¿tenemos ya, por fin, todos los ingredientes?
Pues no.
Porque el cura no ha venido solo.
Lo mejor: los personajes crecen. Evolucionan incluso de forma sorprendente.
Lo peor: muchos diálogos son insufriblemente lentos. Sí, sirven para reforzar esa evolución de los personajes. Existen y tienen inquietudes, pero se hace tan lento…
Recomendable.

